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Festa Major de Sant Cugat.

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A SQGestalt podem acompanyar-te a superar una infinitat de situacions que et poden estar impedint viure una vida plena des del coaching i la teràpia gestalt. T’oferim diverses possibilitats: sessions individuals, de parella, adolescents, grupals i tallers puntuals per tractar aspectes concrets.
Durant la Festa Major de Sant Cugat, entre el 25 i el 29 de juny, t’oferim, a hores convingudes, una sessió de coaching o teràpia individual totalment gratuïta.

Posa’t en contacte amb nosaltres i vine a conéixer en què et pot servir el coaching o la teràpia gestalt. Aprofita-ho!

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Terapia de parejas

Hablar sobre Terapia Gestalt individual, sobre los problemas de los adolescentes, sobre grupos terapéuticos o sobre constelaciones familiares resulta, a mi parecer, más fácil que hablar sobre la terapia de parejas. ¿Por qué? Pues porque para que una terapia de pareja funcione deben darse unas circunstancias adicionales. A saber: no sólo debe existir una crisis y una voluntad o intención de solucionarla, sino que ambas partes deben desear hacerlo. Sea para reparar el desacuerdo o para separarse sin rencores.

SEVERI_GATOS_6_VIDAS_lowNo es lo mismo un noviazgo, una relación de amistad en la que compartimos ocio y diversión, que iniciar una relación de pareja. Y no es lo mismo vivir en pareja que tener hijos; no es lo mismo ser marido o esposa, que ser también padre o madre…

¿Qué nos lleva a unirnos a otra persona? ¿Qué esperamos de la relación? ¿Con qué carencias nos unimos y qué esperamos recibir?

En una crisis de pareja se ponen muchas cosas en juego y no es fácil poner todas las cartas sobre la mesa. Los terapeutas sabemos lo mucho que cuesta descubrir nuestro dolor, nuestros miedos y nuestras necesidades más profundas. Y mucho más cuesta reconocerlas ante nuestra pareja. Pero si hay voluntad y confianza, se pueden ver las cosas muy distintas.

La terapia Gestalt ofrece a la pareja la posibilidad de cambiar de actitud, de ver las cosas desde otro ángulo. Sobre todo a través del análisis de cuáles fueron las bases del inicio de la relación, las expectativas no expresadas, los deseos inconscientes y los miedos inherentes al carácter de cada uno. Hablarlo ante un mediador abre la puerta a una nueva conciencia en la relación. La Gestalt plantea la crisis como posibilidad de mejora. Se cambia el punto de vista de muchas cosas, se aceptan responsabilidades y se minimizan los resentimientos.

El cambio se nota tras unas pocas sesiones, y se abre la posibilidad de continuar un proceso de crecimiento personal en terapia individual.

No sólo tropezamos dos veces con la misma piedra, sino que por creencias y mecanismos de defensa desde la infancia, llegamos a enamorarnos de la piedra. Con la terapia Gestalt reconoceremos la piedra, la aceptaremos, y la rodearemos la próxima vez que nos acerquemos a ella.

Creado por: Miguel Núñez – Terapeuta Gestalt de parejas

Acerca de la película «SOLAS»

“Schopenhauer dice en alguna parte: el individuo puede hacer lo que quiera, pero no elige querer lo que quiere. Mi ser elige mi hacer, ¿pero quién elige mi ser? De acuerdo, a partir de que soy puedo ejercer mi libertad, pero se elige en relación con algo preexistente, no en el vacío (…)” –Tzvetan Todorov.

623_I_V_Solas CartelLa película “Solas” nos presenta al personaje de María, una mujer con unos hábitos autodestructivos importantes: es alcohólica, no se alimenta, su casa ofrece un aspecto abandonado…, vivo reflejo del aspecto físico de su dueña, que tampoco se cuida. María descubre que está embarazada y que el padre de la criatura es un hombre –camionero él– con el que tiene una relación que, a todas luces, no es más que sexual. El problema surge cuando María se plantea la posibilidad de tener el niño y fantasea, para ello, con la posibilidad de crear una pareja y una familia con el camionero. En ese momento tiene lugar una escena muy dura, puesto que el camionero no solamente le dice que no, ya que en ningún momento alentó esa fantasía, sino que cuando María le plantea que tiene miedo de abortar sola y le pide que le acompañe, él se niega.

La escena continúa con la fantasía de suicidio de María. Ciertamente, la conversación de María con el camionero es un acontecimiento traumático para ella y la confronta directamente con todo lo que ella hace consigo misma: es una media mujer y medio alcohólica. El camionero le dice que para ser madre primero hay que ser una mujer entera, cosa que ella no es. Hacia el final de la película se nos revela cómo fue la infancia de María: hija de un hombre que pegaba a su mujer y que, cuando no tenía suficiente con la madre, se ensañaba con los hijos. Alguien que no ha recibido en su niñez el amor y el cuidado que necesitaba, no puede aprender a cuidar de sí mismo. Aprendió a identificar el amor con la violencia. Quizás aprendió que no era digna de ser amada. De ahí esa tendencia a la autodestrucción que observamos en el carácter de María.

Y lo más duro: ella, sin duda, se da cuenta, pero no tiene las herramientas necesarias para salir de ese bucle. La película nos muestra también en María la dureza de un personaje cerrado y acorazado. María tiene un fuerte resentimiento contra su madre ­–cuya historia de sumisión no quiere repetir pero repite– y un fuerte resentimiento contra los hombres, que no le impide, sin embargo, enamorarse de uno cuyo perfil, si no es el de un maltratador, se le acerca bastante.

1770_03Vemos a María sometida a una tortura interna durante toda la película; ella misma, con su carácter, va minando las relaciones positivas que podría tener a su alrededor y que, en su extremo acorazamiento, no puede valorar. Su rabia inmensa tapa el miedo enorme que le tiene a todo, y el inmenso agujero de su carencia infantil. La misma intransigencia con la que se trata a ella misma es con la que se protege del mundo. Sin embargo, la película nos brinda una esperanza; y está en la persistente actitud amorosa de Rosa, la madre de María, cuya estancia durante unos días en su casa va devolviendo al lugar y a la vida de María la cualidad de una presencia amorosa incondicional.

1770_05Lo mejor que le puede pasar a cualquier persona que ha sufrido una relación de sometimiento y maltrato es recibir amor incondicional. Lentamente, María se va abriendo a recibir el amor, va permitiéndose sentir que tiene derecho a ser amada. A partir de esa apertura, empieza la recuperación de María, recuperación que culmina con el nacimiento de su hija.

Muchas veces, las personas llegan a terapia con experiencias dolorosas, traumáticas, historias de maltrato físico, historias de abusos. En ese caso, el papel del terapeuta es, según mi opinión, validar la experiencia de la persona que ha sufrido, acompañarla en el proceso de aceptación y superación de las circunstancias de su vida, para así poder llegar a la conciencia desde el amor. Ofrecer una nueva vivencia que permita recuperar la dignidad a la persona que se ha dejado maltratar.

La soledad de todos los personajes de la película, no únicamente de las protagonistas, se debe a la falta de amor, a la carencia. En este sentido, y volviendo al tema que abre este texto, entiendo que no podemos elegir querer lo que queremos, puesto que todos estamos condicionados por nuestros introyectos, esto es, las creencias que nos forjamos en la infancia sobre nosotros mismos, a partir de cómo interpretamos lo que vivimos.

Publicado por: Núria Rocasalbas
Película proyectada en el Cineforum de SQGestalt el 26 de octubre de 2014

Los adolescentes

imagesLos adolescentes no son una misteriosa raza de humanos. Son aquellos que antes fueron nuestros niños y que ahora están atravesando un proceso de desarrollo y transformación, el mismo que nosotros, adultos, vivimos en su día.

La principal tarea de desarrollo del adolescente es descubrir su propia identidad. Aunque el proceso de individuación comienza en la infancia, es en la adolescencia cuando se vuelve fundamental; es en la adolescencia cuando empieza la separación de la familia y cuando el futuro empieza a tener que enfrentarse, un futuro que se contempla incierto y amenazador.

La base del yo es el cuerpo, y en esta etapa, el cuerpo está sometido a todo tipo de cambios. Ya no tiene el cuerpo de un niño y tampoco el de un adulto. Empieza a desidealizar a sus padres:  las normas que antes funcionaban para el niño ya no le sirven. Su identidad, pues, se ve movida desde los cimientos. “Si ya no soy quien era –se pregunta–, entonces ¿quién soy?”. Pero este no es un proceso cognitivo; es una experiencia visceral: el yo del adolescente aparece a través de sus emociones y sus sentidos.

Y las emociones del adolescente son intensas: podemos observar sus cambios de humor, ver cómo pasa de la euforia al pesimismo, de la apatía a la irritabilidad. 248745_ADOLESCENTESEs el efecto también de todos sus cambios físicos y hormonales.

Este proceso atraviesa varias etapas y, en cada una de ellas, el adolescente enfrentará o cuestionará su identidad, la autoridad y su sexualidad. Puede ser que se vuelva obstinado, rebelde o verbalmente abusivo. Que manifieste tendencias anti-sociales, que experimente con su imagen y su modo de vestir.

Los adolescentes dan prioridad al grupo de iguales por encima de la familia y se muestran impulsivos y con escasa tolerancia a la frustración. A veces necesitan experimentar con temas de autonomía y dependencia; en ocasiones, necesitan descargar todas las emociones que les atraviesan y que no pueden poner en palabras: entonces es cuando realizan lo que llamamos un “acting-out”, un acto que suele ser irreflexivo, a veces violento, como una llamada de atención a la función de los padres: una forma de pedir límites y orden.

13688998806b7_adolescentesrebeldes1Además de ello, los adolescentes de hoy se ven asaltados por multitud de mensajes contradictorios, por ejemplo, la banalización de la sexualidad. Los problemas del adolescente están estrechamente relacionados con su entorno, que hoy en día es complejo (ausencia parental sustituida por pantallas, exceso de relaciones virtuales a través de las redes sociales, falta de perspectivas por el declive del sistema, etc.).

El proceso terapéutico supone una ayuda para que el adolescente pueda reconocer y expresar sus sentimientos de angustia, soledad, frustración, confusión, miedo. También para ayudarles a superar situaciones puntuales, como separaciones, divorcios, problemas de dificultad en la relación con padres, profesores o con sus iguales (acoso escolar, por ejemplo) así como  para fortalecer el autocuidado y un buen sentido de sí mismos; en definitiva, fortalecer su autoconcepto.

frase-el-vino-de-la-adolescencia-no-siempre-aclara-segun-pasan-los-anos-a-veces-se-vuelve-turbio-carl-gustav-jung-181377Publicado por: Nuria Rocasalbas

La incógnita de la Terapia Gestalt

BosqueleslieEn muchas ocasiones mis conocidos y amigos me preguntan qué es eso de la Gestalt y cuál es el papel de un terapeuta. La verdad es que ante estas preguntas me surgen dos opciones, o bien darles una charla sobre la Terapia Gestalt; características, orígenes, técnicas y tantos otros aspectos relativos a la Gestalt, los cuales están seguramente mejor resumidos en la Wikipedia; o bien simplemente les digo que la Terapia Gestalt es básicamente un camino que una persona decide tomar en un punto de su vida. Dicho momento suele ir antecedido por algún suceso crítico de la vida; una ruptura sentimental, la muerte de un ser querido y tantas otras situaciones de crisis personal que nos conectan con emociones desagradables como la tristeza y el dolor. Este dolor, aunque desagradable y fuente de sufrimiento, también nos recuerda que estamos vivos, y suele hacer surgir en nuestro interior una voz que nos hace replantear aspectos vitales de nuestra existencia, como el trabajo, la relación de pareja o bien simplemente nos motiva a querer conocer más sobre nosotros mismos.

La Terapia Gestalt apoya y acompaña a la persona en este proceso personal, con el objetivo que encuentre las respuestas a todas sus preguntas. El camino conduce a la persona a ampliar su visión respecto a las relaciones que mantiene consigo mismo y con su entorno. Cuando la persona se abre a este abanico de posibilidades también toma conciencia de como se bloquea y daña a sí mismo, por tanto a partir de este punto puede decidir si seguir sufriendo o bien tomar la responsabilidad sobre su vida. La responsabilidad personal significa contactar con aquello que uno necesita, ser consciente de las necesidades propias y tomar las acciones oportunas para satisfacerlas. El camino fluye haciendo que poco a poco el individuo se permita la libertad de dejarse ser. Siguiendo esta filosofía, el terapeuta adopta un papel de guía en el camino, su labor es hacer que la persona se formule aquellas preguntas que hasta ahora no se había planteado por sí mismo. El profesional de la Gestalt ejerce su labor terapéutica desde los principios de confidencialidad, respeto y no juicio en el trato con el cliente. El terapeuta Gestalt no es una figura de autoridad, tampoco es un consejero ni un juez.

Si actualmente te encuentras en un punto de tu vida en el que sientes que hay algo que no acaba de funcionar, te sientes perdido o bien te encuentras atravesando una época de crisis personal, puede ser un buen momento para empezar un proceso individual de Terapia Gestalt. En SQGestalt somos un equipo de profesionales que podemos acompañarte y guiarte para que encuentres tu camino.

Leslie Beebe
Terapeuta Gestalt

La terapia grupal

grupalLa Terapia Gestalt estaba pensada, inicialmente, como terapia individual. Los inicios como terapia grupal se deben al entorno de formación. En la Gestalt, los terapeutas en formación tienen que vivenciar un proceso terapéutico como clientes/pacientes, y en este entorno nació lo que se conoce como “terapia individual en grupo”. En ella se realiza una terapia individual ante un grupo de personas, a efectos de demostración. Los asistentes del grupo “acompañan” la terapia individual realizada en su presencia; son observadores que apoyan y comentan el proceso con sus propios procesos de formación y sus propias emociones. Con las preguntas y la participación de los asistentes al final de la terapia, no es raro que surjan nuevos casos para tratar con este sistema, ya que está demostrado que el proceso de un individuo repercute y “mueve cosas” en los demás.

Dado el carácter holístico de la Gestalt, en la que se toma en consideración el entorno del paciente, la terapia grupal establece un marco de comunidad. En el grupo podemos descubrir también cómo nos movemos en sociedad y es fiel reflejo de nuestra realidad fuera de la terapia.

En una terapia grupal surgen conflictos, hay empatía, los temas nos resuenan. Podemos sentirnos movidos, tristes, acompañantes…, o al contrario, desafiantes, enfadados… Considerando que gran parte de nuestras actuaciones en sociedad son proyecciones de nuestras propias carencias y necesidades, en la terapia grupal se evidencian y es un entorno perfecto para “sanar” aquellas partes nuestras que nos obstaculizan la buena relación con el ambiente. La propia capacidad de contacto con el exterior se refleja en el grupo, y se genera una energía especial con situaciones que nos desvelan partes nuestras desconocidas y que podemos luego profundizar en terapia individual.

Una de las herramientas que pueden utilizarse en terapia, tanto individual como grupal, es el trabajo con los sueños. Los sueños son una metáfora elaborada por nuestro inconsciente sobre la situación en la que nos encontramos en este momento. Sin embargo, el inconsciente no sabe lo que es el tiempo. Situaciones de la infancia, irresueltas, son situaciones actuales para el inconsciente. La Gestalt considera que estas situaciones irresueltas son una “Gestalt inconclusa” que debe cerrarse. Si en el proceso terapéutico logramos darnos cuenta y asumir el origen de nuestro problema como una causa ajena a nosotros, habremos dado el primer paso para “cerrar” esa Gestalt inconclusa, que entonces el inconsciente dará por finalizada y dejará de “torturarnos”, por así decirlo, en nuestra vida diaria.

Autor: Miguel Núñez – Terapeuta Gestalt

Creencias

angelesCuando una semilla, decía uno de mis profesores, cae en tierra fértil, crece y se desarrolla como aquello que está preparado para ser; sea árbol, flor, o arbusto.
Imaginaros una semilla de roble que cayera en terreno baldio. Sin sustrato con qué alimentarse. Quizás con pocas o excesivas horas de sol. O que, para obtener agua, tuviera que alargar enormemente sus raíces por el suelo. ¿Cómo sería el árbol resultante? Sin duda, su forma posterior estaría adecuada a las condiciones en las que tuvo que crecer.
Así ocurre con nosotros. Caemos en un terreno familiar que se nutre de determinadas creencias. Las cuales, por supuesto, estarán, a su vez, insertas en un campo de creencias sociales, culturales y, para una mujer, patriarcales. El ser que somos irá aprendiendo a potenciar todo aquello por lo que recibe mayor aprobación, al mismo tiempo que reprimiendo o negando todo aquello que no es bien recibido en su entorno.
Cuando mi hija era pequeña, solíamos pasar las tardes de invierno en una ludoteca de barrio.  En ella, los niños disponían de todo tipo de juegos y juguetes: pelotas para psicomotricidad, toboganes, colchonetas, y también una enorme casita de tela, equipada con menaje, tabla de planchar…cochecitos de bebé, muñecos… Uno de los niños que compartía juego con mi hija, adoraba pasear a su muñeco en el cochecito. Era su juego preferido: cada tarde, invariablemente, al llegar a la ludoteca el niño iba rápidamente en busca del cochecito. Su madre le ofrecía alternativas: coches de carrera, caminones, pelotas, piezas de construcción…en vano. Eric, que así se llamaba, lo rechazaba todo y sólo quería recorrer los pasillos empujando aquél cochecito donde estaba su “bebé”.  Su madre no aceptaba estas preferencias, y, aunque no se oponía, no se mostraba satisfecha. En cambio, fomentaba aquellos juegos que, sin duda, ella consideraba más propios de un varón. Su felicidad y su contrariedad notorias tuvieron su efecto. Tiempo después, Eric ya no jugaba con el cochecito que, misteriosamente, desapareció de la ludoteca.  Alguna vez hizo un amago de jugar en la casita de tela y, siempre, buscaba primero la mirada de su madre.
No sé qué habrá sido de él de mayor, pero así conformamos nuestro caracter, y también incorporamos a nuestro inconsciente una información preciosa que, años más tarde, va a condicionar nuestras elecciones en la vida.
Una mujer acude a terapia. Lleva dos años intentando ser madre, en vano. Incluso recurriendo a costosos y dolorosos tratamientos de fertilidad. Ha sufirdo varios abortos espontáneos y ha empezado a tener ataques de ansiedad y de pánico. Finalmente, decide abandonar el proceso y ocuparse de su ansiedad. En las sesiones, empezamos a descubrir lo que para ella significa la maternidad, más allá de su consciente. Rastreando en su pasado, podemos encontrar la ambivalencia de lo vivido como hija, que ha creado en ella un rechazo o un temor a repetir el rol de su madre y su abuela: ambas, mujeres trabajadoras, fuertes y positivas que, en el hogar, adoptaban un rol de sumisión y de sacrificio. Inconscientemente, ella asoció maternidad a renuncia, abnegación y sometimiento. Y en esa creencia, su cuerpo rechazaba una y otra vez la posibilidad de alumbrar un bebé.
Cuando en terapia Gestalt hablamos de encontrar la autenticidad, nos referimos a ir identificando aquello que somos de aquello que hubiéramos preferido ser y tal vez silenciamos, olvidamos, postergamos.
Y hablamos también del coraje de ser como somos, siendo fieles a nuestro ser y no a nuestros mandatos, ya sean familiares, sociales, culturales, patriarcales.

Autora: Núria Rocasalbas

Com ens parlem

Normalment tenim una visió de nosaltres mateixos opaca, ens percebem com un tot únic i indivisible. Tanmateix, en un procés terapèutic un pot començar a detectar -per així dir-ho- diferents personatges interiors que parlen al mateix temps. Diria fins i tot que de vegades criden, intentant fer-se sentir per sobre dels altres, i així acabem per perdre’ns entre tants.

És habitual dir “jo sóc així”. Per exemple,
sóc llest, sóc alegre o sóc simpàtic. En aquesta afirmació es deixa de banda la possibilitat de, de vegades, no ser llest, de sentir tristesa o de tenir un mal dia i no poder estar simpàtic. Perquè, què passa amb mi quan m’adono que no estic sent tan llest com en teoria hauria de ser? Qui no s’ha dit alguna vegada Que no es noti que no ho entenc? O si la tristesa fa acte de presència i vol canviar-me el semblant alegre que en teoria hauria de tenir. No serà potser que tinc alguna dificultat per ser al món des de la tristesa? I si enlloc d’estar simpàtic, un dia estic de mal humor o qualsevol altre estat anímic. De ben segur que tenim motius.

Reconèixer els personatges que ens habiten ens ajuden a desidentificar-nos i ampliar la mirada sobre nosaltres mateixos.

Com ens parlem, foto d'Elke Vogelsang

Com ens parlem, foto d’Elke Vogelsang

Un d’aquests personatges que val la pena identificar és el del jutge interior. El jutge interior és una veu autoritària, fins i tot, dictatorial, que pot resultar menyspreadora, acorralant i aclaparadora. Sona més o menys així: Has de fer-ho millor. Has de ser més amable amb els altres. No et fa vergonya? Estàs fent el ridícul. No està malament però no és suficient! T’has d’esforçar més! Si continues per aquest camí, quedaràs com un ximple i tots es riuran de tu. Una altra vegada!.

Les seves frases cauen com a mandats i són dites en un to contundent i rotund que semblen no deixar cap dubte de la nostra incapacitat. Mai és suficient, ni prou bo, segons aquesta veu.

Així ens podem arribar a parlar i a tractar a nosaltres mateixos, qüestionant i minant les nostres capacitats.

Per Eulàlia París

El trabajo con sueños en la Gestalt

 

sueñosLa interpretación de los sueños suena a quimeras alquímicas o a noctámbulos y alevosos programas televisivos de relleno a las tres de la madrugada, con adivinos, quirománticos y ectoplasmas publicitarios para los insomnes.

Sin embargo, en la terapia Gestalt se utilizan los sueños como fuente de información del inconsciente. Está científicamente demostrado que los sueños son un ejercicio de compensación de nuestra mente para procesar y reordenar la actividad cognitiva que hemos tenido durante la vigilia. Sin los sueños, la conciencia se embota. El descanso nocturno no sólo es necesario para reponer fuerzas físicas sino también psíquicas. ¿Y cómo se lleva a cabo esta compensación?

Mientras dormimos, nuestro “consciente” baja la guardia y nuestro inconsciente puede campar más a sus anchas. Por raro y sorprendente que nos parezca, nuestro inconsciente nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos. Toma imágenes almacenadas en los recuerdos, las mezcla con ideas abstractas, introduce algún elemento vivido justo la misma tarde antes, para “decorar”, y nos explica una historia complicada, inverosímil, a veces angustiante… y a veces terrorífica (las consabidas pesadillas). Y esta película que nos presenta el inconsciente es un mensaje cifrado, metafórico, que nos habla de nuestras necesidades, nuestros anhelos, nuestros miedos más profundos y nuestras neuras, más ancladas en nuestro organismo de lo que podíamos suponer.

En la terapia Gestalt no se “interpretan” los sueños, y menos con ayuda de libros en los que se establecen paralelismos entre imágenes y conceptos. En la Gestalt se trabaja con ellos como en una sesión terapéutica, se “traducen” acompañando al soñante en el descubrimiento de ese mensaje oculto a través de asociaciones, emociones, imágenes y sentimientos. Y tampoco se encasillan dentro de lo racional, pues está demostrado que hay sueños que pueden ser incluso premonitorios.

Aunque los símbolos que aparecen en los sueños (por ejemplo, un caballo blanco, o un río caudaloso) dependen mucho de la emoción que suscitan en el soñante, sí que existe una cierta relación con arquetipos ancestrales. Por ejemplo, se suele relacionar mucho el agua con las emociones. El caballo (o cualquier otro animal) con nuestra parte más instintiva, etc. No obstante, los terapeutas no sacamos conclusiones. Es el soñante que nota cómo se van relacionando estas imágenes oníricas con sus propias emociones.

Los terapeutas podemos, con cierto “entrenamiento”, autoanalizar nuestros propios sueños, aunque no hay nada como el acompañamiento terapéutico por parte de un experto, pues como cualquier mortal, también podemos “pasar por alto” determinados mensajes (y entrecomillo “pasar por alto” porque no es un despiste cualquiera, sino la conciencia, que decide que eso… mejor lo dejamos de lado y vamos a por lo facilillo…).

Cuando recordamos un sueño consideramos que la conciencia “lo deja pasar” porque ya estamos preparados para descubrir, comprender e integrar su mensaje. Muchas veces nos despertamos y pensamos que no hemos soñado nada. Sí que hemos soñado, y varias veces durante la noche; sólo que al despertarnos se activa un filtro que borra esos mensajes, porque probablemente no estamos aún preparados para entenderlos.

Para trabajar un sueño hay que experimentarlo en presente y en primera persona, hay que escenificarlo parándonos en las distintas escenas por las que transcurre. Todo el contenido del sueño tiene su mensaje: las personas, los objetos, las formas, las voces,… todos son proyecciones nuestras que, de forma encubierta, nos envían un mensaje. A medida que vamos entrando en el sueño analizamos la estructura de las distintas escenas (suelen ser tres) que dividimos cada una en los capítulo de localización, intriga y desenlace. Podemos centrarnos en un solo objeto o una sola persona, o trabajar lentamente varias situaciones del sueño. Y con sólo ver lo que se anota en esta tabla de tres escenas por tres capítulos ya nos comienza a dar una pista importante sobre el mensaje oculto.

A medida que revivimos el sueño con los ojos cerrados y experimentándolo en el presente, vamos percibiendo las emociones que nos provocan, vamos estableciendo relaciones y, bien guiados, podemos alcanzar algún punto nuclear de nuestra, así llamada, “neura”.

Los trabajos con sueños son una herramienta muy eficaz para complementar una terapia. Nos abren nuevas posibilidades y nos desvelan rincones del inconsciente que nos avisan sobre temas pendientes. La creatividad oculta del inconsciente humano es, sin lugar a dudas, mucho más sorprendente de lo que, en conciencia, podamos creer.

Autor: Miguel Núñez – Terapeuta Gestalt

El iceberg

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Observa esta imagen. Verás una gran masa de hielo: una gran parte de la masa está sumergida bajo las aguas. Otra parte, comparativamente más pequeña, emerge.

Si tomamos esta imagen como metáfora de cómo funciona lo inconsciente y lo consciente en nosotros, nos podemos hacer cargo de la gran influencia que tiene lo insconsciente en nuestra vida.
Todo aquello que no vemos sería la parte sumergida.

Pero que no lo veamos –o no lo podamos o queramos ver- no significa que no esté y que funcione. Y, ¿qué es lo que normalmente no queremos ver?: tristezas, angustias, miedos, inseguridades, dolores y pesares de todo tipo.
Que no los veamos, que no contactemos con ellos, no significa que no estén, que funcionen y nos limiten.
Entrar en un proceso terapéutico desde la Gestalt puede ayudarnos a clarificar esos aspectos que emborronan nuestras vidas.