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La terapia grupal

grupalLa Terapia Gestalt estaba pensada, inicialmente, como terapia individual. Los inicios como terapia grupal se deben al entorno de formación. En la Gestalt, los terapeutas en formación tienen que vivenciar un proceso terapéutico como clientes/pacientes, y en este entorno nació lo que se conoce como “terapia individual en grupo”. En ella se realiza una terapia individual ante un grupo de personas, a efectos de demostración. Los asistentes del grupo “acompañan” la terapia individual realizada en su presencia; son observadores que apoyan y comentan el proceso con sus propios procesos de formación y sus propias emociones. Con las preguntas y la participación de los asistentes al final de la terapia, no es raro que surjan nuevos casos para tratar con este sistema, ya que está demostrado que el proceso de un individuo repercute y “mueve cosas” en los demás.

Dado el carácter holístico de la Gestalt, en la que se toma en consideración el entorno del paciente, la terapia grupal establece un marco de comunidad. En el grupo podemos descubrir también cómo nos movemos en sociedad y es fiel reflejo de nuestra realidad fuera de la terapia.

En una terapia grupal surgen conflictos, hay empatía, los temas nos resuenan. Podemos sentirnos movidos, tristes, acompañantes…, o al contrario, desafiantes, enfadados… Considerando que gran parte de nuestras actuaciones en sociedad son proyecciones de nuestras propias carencias y necesidades, en la terapia grupal se evidencian y es un entorno perfecto para “sanar” aquellas partes nuestras que nos obstaculizan la buena relación con el ambiente. La propia capacidad de contacto con el exterior se refleja en el grupo, y se genera una energía especial con situaciones que nos desvelan partes nuestras desconocidas y que podemos luego profundizar en terapia individual.

Una de las herramientas que pueden utilizarse en terapia, tanto individual como grupal, es el trabajo con los sueños. Los sueños son una metáfora elaborada por nuestro inconsciente sobre la situación en la que nos encontramos en este momento. Sin embargo, el inconsciente no sabe lo que es el tiempo. Situaciones de la infancia, irresueltas, son situaciones actuales para el inconsciente. La Gestalt considera que estas situaciones irresueltas son una “Gestalt inconclusa” que debe cerrarse. Si en el proceso terapéutico logramos darnos cuenta y asumir el origen de nuestro problema como una causa ajena a nosotros, habremos dado el primer paso para “cerrar” esa Gestalt inconclusa, que entonces el inconsciente dará por finalizada y dejará de “torturarnos”, por así decirlo, en nuestra vida diaria.

Autor: Miguel Núñez – Terapeuta Gestalt

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Com ens parlem

Normalment tenim una visió de nosaltres mateixos opaca, ens percebem com un tot únic i indivisible. Tanmateix, en un procés terapèutic un pot començar a detectar -per així dir-ho- diferents personatges interiors que parlen al mateix temps. Diria fins i tot que de vegades criden, intentant fer-se sentir per sobre dels altres, i així acabem per perdre’ns entre tants.

És habitual dir “jo sóc així”. Per exemple,
sóc llest, sóc alegre o sóc simpàtic. En aquesta afirmació es deixa de banda la possibilitat de, de vegades, no ser llest, de sentir tristesa o de tenir un mal dia i no poder estar simpàtic. Perquè, què passa amb mi quan m’adono que no estic sent tan llest com en teoria hauria de ser? Qui no s’ha dit alguna vegada Que no es noti que no ho entenc? O si la tristesa fa acte de presència i vol canviar-me el semblant alegre que en teoria hauria de tenir. No serà potser que tinc alguna dificultat per ser al món des de la tristesa? I si enlloc d’estar simpàtic, un dia estic de mal humor o qualsevol altre estat anímic. De ben segur que tenim motius.

Reconèixer els personatges que ens habiten ens ajuden a desidentificar-nos i ampliar la mirada sobre nosaltres mateixos.

Com ens parlem, foto d'Elke Vogelsang

Com ens parlem, foto d’Elke Vogelsang

Un d’aquests personatges que val la pena identificar és el del jutge interior. El jutge interior és una veu autoritària, fins i tot, dictatorial, que pot resultar menyspreadora, acorralant i aclaparadora. Sona més o menys així: Has de fer-ho millor. Has de ser més amable amb els altres. No et fa vergonya? Estàs fent el ridícul. No està malament però no és suficient! T’has d’esforçar més! Si continues per aquest camí, quedaràs com un ximple i tots es riuran de tu. Una altra vegada!.

Les seves frases cauen com a mandats i són dites en un to contundent i rotund que semblen no deixar cap dubte de la nostra incapacitat. Mai és suficient, ni prou bo, segons aquesta veu.

Així ens podem arribar a parlar i a tractar a nosaltres mateixos, qüestionant i minant les nostres capacitats.

Per Eulàlia París

El iceberg

iceberg_clevenger_SQGestalt_Sant Cugat

Observa esta imagen. Verás una gran masa de hielo: una gran parte de la masa está sumergida bajo las aguas. Otra parte, comparativamente más pequeña, emerge.

Si tomamos esta imagen como metáfora de cómo funciona lo inconsciente y lo consciente en nosotros, nos podemos hacer cargo de la gran influencia que tiene lo insconsciente en nuestra vida.
Todo aquello que no vemos sería la parte sumergida.

Pero que no lo veamos –o no lo podamos o queramos ver- no significa que no esté y que funcione. Y, ¿qué es lo que normalmente no queremos ver?: tristezas, angustias, miedos, inseguridades, dolores y pesares de todo tipo.
Que no los veamos, que no contactemos con ellos, no significa que no estén, que funcionen y nos limiten.
Entrar en un proceso terapéutico desde la Gestalt puede ayudarnos a clarificar esos aspectos que emborronan nuestras vidas.

 

Perspectivas de la Terapia Gestalt

Vivir en Paz

Dali-1Todos queremos vivir en paz… pero ¿en paz con quién? ¿En paz con los demás, o con el entorno? ¿… y qué tal en paz con nosotros mismos?.

Porque no podemos vivir en paz con los demás si no aprendemos a vivir en paz con nosotros mismos, con nuestra esencia más profunda, con nuestro propio ser. Y este ser queda en la mayoría de la población occidental escondido, acorazado y deformado por las influencias de la sociedad actual. Y bajo “sociedad actual” se entiende aquí el entorno laboral, en la propia familia, así como también lo aprendido en la infancia, en el entorno vivido desde el nacimiento.

Vivir en paz significa conocerse a uno mismo en profundidad. Y cuando nos conocemos de verdad sabemos identificar nuestras emociones, sabemos tomar conciencia de nuestro cuerpo, del cual forma parte nuestra conciencia, nuestra mente, nuestras emociones y nuestros instintos. Tomamos conciencia de lo que es nuestro y de lo que es ajeno a nosotros. Y la cantidad de cosas ajenas a nosotros que nos influyen, nos guían e interrumpen nuestra propia esencia interior es inmensa, imperceptible… pero inmensa.

¿Quién no ha fracasado en sus relaciones amorosas, se ha divorciado, se ha sentido culpable, se esfuerza constantemente por conseguir metas profesionales sacrificando las propias necesidades? Ojo, no se trata de egoísmo: se trata simplemente de SER, de dedicarse a la ACCIÓN en lugar de a la REACCIÓN. Se trata de pensar de forma individual y no colectiva, de no dejarse arrastrar por lo que la actual sociedad nos impone de manera subrepticia (Debes tener un coche flamante, adelgaza, haz deporte, vota a XXX, hazte un lifting,… etc). Ni tampoco de aquello que aprendimos e hicimos nuestro sin pensarlo. Lo que “tragamos sin masticar” (“los hombres no lloran, debes ser fuerte, córtate el pelo, los hombres se aprovecharán de ti, las mujeres deben someterse a sus maridos, no muestres tus sentimientos, desconfía de todo el mundo,…etc).

Se trata de hacer lo que hagamos CON CONCIENCIA PROPIA.
Se trata de respetarnos y de aprender así a respetar a los demás.
Sin culpas, sino con responsabilidades.

Sin angustia, sin celos, sin rencores, sino con AMOR (palabra muy desgastada, desvirtuada, ridiculizada y frecuentemente confundida con SEXO). Ese amor incondicional por la vida misma, bloqueado por las expectativas, las exigencias, las masas, el exceso de (des)información…

Descubrir nuestro propio ser, nuestras necesidades, nuestra parte consciente y nuestro inconsciente es la meta de una Terapia Gestalt. En la terapia Gestalt, el terapeuta acompaña a su cliente (que no necesariamente “paciente”) a descubrirse a sí mismo. No se trata de curar un mal, sino de facilitar un crecimiento personal.

El terapeuta acompaña en el descubrimiento de las emociones, de las propias capacidades, de la individualidad; acompaña en la capacidad de detectar y reconocer las situaciones inconclusas, centrándose más en el CÓMO reaccionamos o nos boicoteamos, que en el POR QUÉ lo hacemos.

El “por qué” es pasado, y conviene conocerlo para quedarnos con lo bueno, con lo que ha supuesto en nuestro camino, único e irreversible. Y el terapeuta ayuda a controlar las angustias y ansiedades, pues solo son proyecciones de un futuro que no existe. Al centrarnos en el AQUÍ y el AHORA, descubrimos que es el único momento que realmente podemos vivir, y que empobrecemos cargándolo de tristezas pasadas y angustias futuras. Nos convertimos en observadores de nosotros mismos y aprendemos a escucharnos y a escuchar a nuestro entorno desde la validez completa de nuestro ser.  La fotografía que ilustra esta entrada nos muestra a la persona “saliendo” del mundo que lo aprisiona. Ése es el objetivo del crecimiento personal.

Y puedo asegurar que la mirada, la actitud, los sentimientos y la vida misma mejoran considerablemente.

(Miguel Núñez – Terapeuta Gestalt – Director de SQGestalt)